domingo, 7 de febrero de 2010

Lost in translation

En pocas horas cumplo tres meses en Barcelona. Por suerte me quedan varios más por delante me parece. Y digo por suerte porque me siento muy cómoda y adaptada en esta ciudad. Lógicamente tengo muchos puntos a favor para sentirme así, un trabajo que me gusta, gente que quiero, un mismo idioma. Cosas fundamentales para que uno no extrañe tanto su lugar de origen.

Sin embargo hay una cuestión a la que no puedo acostumbrarme todavía y que nunca creí que me iba a pasar por que se supone que argentinos y españoles hablamos el mismo idioma, castellano.

Pero no, tuve muchos malentendidos idiomáticos. Acá se toma el metro en vez del subte, se come jamón dulce que es jamón cocido. Si pedís un sándwich de jamón, primero no te entienden porque son tan defensores del idioma que se rehúsan a hablar en inglés (lo cual es una tortura porque en la tele TODO absolutamente TODO hasta por el cable lo dan doblado, no existen los subtítulos) entonces por empezar hay que pedir un bocadillo. Y por continuar si no aclarás dan por sentado que el jamón es crudo. Y así después terminás muerta de sed todo el día como ya me pasó.

Pero oh curiosidad! No hablan inglés, no hablan ningún idioma foráneo en realidad, no sé si por nacionalistas o por qué corno, pero dicen wifi en vez de wai fai y al omelette lo llaman tortilla francesa. Pero dicen beicon en vez de panceta! Me quieren volver loca ¿A qué se debe esa arbitrariedad para decidir qué palabras traducir y cuáles no? Ni idea.

Lo peor fue que tuve que dejar de decir la palabra correrse, me pasó en varias ocasiones de preguntar si querían que me corra (de lugar, por si estaba mal ubicada) y tuve que aguantar que me miraran con unas sonrisas libidinosas porque para ellos correrse significa tener un orgasmo. Tampoco puedo decir que estoy apurada, para ellos es “estoy caliente, excitada”. Se lo dije a un encuestador que me quiso frenar por la calle, pobre pibe. Imagínense si le hubiese dicho “me voy corriendo, estoy apurada”, ja.

Y el último inconveniente idiomático lo tuve el otro día, quería comprar dvd´s. Acá a la v le dicen uvé, no dicen v corta y b larga. Dicen uvé y b alta. Entoncés dvd, para mi devedé, para ellos es deuvedé. Uff, mil horas estuve para hacerme entender, es que es como un trabalenguas para mi pronunciarlo como ellos, hagan la prueba a ver si lo pueden decir rápido. Es complicadísimo.

De todas formas dentro de mi ser creo que soy una porfiada con este asunto porque es mi mecanismo de supervivencia, de sentir que a pesar de estar lejos no estoy siendo infiel a principios que compartía en Bs. As. con otras personas a las que les prometí que nunca iba a volver hablando con un acento afectado a lo Calamaro ni que me iba a olvidar tan rápido de mi acento porteñísimo.

En fin, igual no es tan grave. La cosa se pone peor aún cuándo entra en juego el catalán. La próxima les cuento.

1 comentario:

floweritte dijo...

jajaja, doy fé de todos los problemas con el lenguaje. Yo me pasé meses diciéndole a un compañero de trabajo "Jose, correte!" No me violó de pedo el pibe. Y, sí, el segundo gran problema es a W...10 horas para deletrar una letra.
Sumo otro que es una mania muy curiosa: cuando deletrean una palabra, en lugar de decir, por ejemplo: a-r-b-ó-l, empiezan: a de Almería, r de Rumanía (corrigo, ni siquieran dicen el "de"), b de bruselas, etc. Cuestión es que cuando hablas por teléfono y comienzan en esas, te sobrepasa la verborragia. Y ni hablar si intentás deletrar como una persona normal, omitiendo las ciudades...